lunes, 26 de octubre de 2015

Plasticola

Tengo el corazón empapelado. Guardo periódicos y letras grises por encanto. Soy la cartonera ideal. Tengo un pasado que recuerda la necesidad de sumergirse en la escala de grises de esta senda semidescolorida, a la que a veces, llamo vida, y otras digo que es pura ficción.
“Hola, estamos en el teatro, me río a carcajadas, no creo que esto sea verdad. Te extraño y te quiero en la sintonía perfecta. Espero que te llegue la firma de éste personaje desteñido a la que llamo cariñosamente, yo”.

Tengo el corazón empapelado. Coleccionadora impaciente, creadora de mundos. Dos tazas y un café. La furiosa que pregunta:

¿A quién no le ha robado los sueños?

Tengo el corazón empapelado, y a veces escucho poesía mientras camino. Tengo el corazón de papel, y las letras grises se borran de llanto. El lagrimal es la zona del cuerpo más reprochable, funciona por acción propia, y cuando se le canta llora, llora vos.
Plasticola que repara corazones y acá, llena de papeles. Empapelar la historia trágica, comedia negra, o a veces gris, el corazón. 



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