Esta historia constituye uno de los relatos contados de boca en boca, que llegó hasta mí gracias a mi viejo.
Ocurrió en la zona del interior de la provincia de Misiones, y como todos los lugares cuentan con relatos memoriosos que constituyen el acervo regional. Recuerdos anecdóticos que aún no es posible precisar su veracidad.
Hace tiempo atrás, la mayoría de las familias recorrían largos kilómetros atravesando montes y cañaverales para llegar a sus casas. Muchas de las personas volvían de largas horas de trabajo en los obrajes de té, yerba mate, y caña. Un día, un grupo de jóvenes, debió atravesar la inmensidad del monte para llegar a destino. Ese día, la noche estaba cubierta de una intensa sabana gris, que atemorizaba a los transeúntes. La preocupación de los jóvenes, y principalmente de una de las madres, se cernía en el irrumpimiento de la luna llena, y el sombrío tramo que les esperaba por recorrer. Apuraron el paso, pero no todos se encontraban intranquilos por llegar. Mientras los demás se alejaban estrepitosamente en el oscuro y silencioso monte, el novio de una de las jóvenes, decide armar un cigarrillo.
De pronto, el silencio se desvaneció y los jóvenes notaron la presencia de algún animal que los acechaba, los olfateaba y que respiraba dificultosamente. Advirtieron que los seguía una extraña bestia; grande y peligrosa, que se acercaba velozmente. Los jóvenes comenzaron a correr, tratando de esquivar las ramas, las piedras y todo aquello que pudiese obstaculizar el camino. Pero aún así, el temible animal logró apresurarse y abalanzarse sobre el cuerpo de la joven, con su hijo en brazos. Ella, trataba de protegerlo cubriéndolo con sus manos, mientras el animal le provocaba profundos zarpazos, y cortes. Ante la mirada atónita de sus amigos, que no pudiendo realizar nada, comenzaron a persignarse y orar en voz alta por ayuda divina. Lo mismo realizó la madre, indefensa y asustada. Esto, llevó a que el animal se alejara intranquilo del lugar.
A la mañana, llegaron a sus casas, y la mujer se encontraba totalmente herida y con la ropa en retazos. Estaba con bronca, y mucho malestar. En la noche, el novio había desaparecido, y cuando apenas lo vio; lo reprochó por no haberla protegido cuando la bestia casi le sustrae a su hijo. En ese instante, ella le pide que sostenga al niño, mientras ella se dirigía a cambiarse. Al rato, su novio lanza una carcajada estruendosa. La mujer, se acerca y lo observa detenidamente, sin saber el motivo de la risa. Pero, en esa risa estrepitosa, notó algo raro; de sus dientes colgaban pequeños hilos de color rojo , precisamente como el color del vestido que llevaba puesto esa noche.

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